El discurso del cum fraude, clásico del socialismo real, ha sido un conjunto de demagogia, expropiación de beneficios y subvenciones (te lo quito por un lado vía todo tipo de impuestos y te doy las migajas, en las cercanías de RENFE, las gasolinas, etc.). Sólo con deflactar las tarifas del IRPF y reducir tan sólo una parte del 50% los impuestos a las gasolinas, del 60% del recibo de la luz y rebajar el gasto público supérfluo (unos 60.000 millones de euros) sería más que suficiente para afrontar la grave crisis en la que estamos inmersos y, muy importante, que comenzó antes de la guerra de Ucrania. Alguien dijo: el socialismo se acaba cuando se agota el dinero de los demás. Y en eso están.
El socialismo siempre es coherente con su ideología liberticida, empobrecedora del pueblo al que dicen defender e intervencionista. Como dijo Plutarco: «el verdadero destructor de las libertades del pueblo es aquel que reparte botines, subvenciones y regalos» y en eso y en el AGITPROP, tengo que reconocer que son unos expertos.
Si la derecha liberal conservadora, si consigue gobernar, se dedica, únicamente, a gestionar los desaguisados de este "desgobierno", como hizo Rajoy con su mayoría absoluta, y no deroga inmediatamente todas las leyes del marxismo cultural (memoria histórica, violencia de género, educación, etc.,etc.) y todas las subvenciones a sindicatos, patronales, ONGs inútiles, a medios de comunicación (incluídos los golpistas catalanes) y entidades similares o no finalizarán la legislatura.
Porque los marxistas del PSOE, los comunistas y los nacionalsocialistas catalanes y vascos, quemarán las calles como anunció Lastra días antes de las elecciones andaluzas.