domingo, 17 de abril de 2011

CUENTO DE NAVIDAD (Pan, fútbol y culebrones)

Érase una vez un viejo país llamado “X” que dirigía un cerdito llamado Napoleón y cuya secta había ido llenando a lo largo de los años de analfabetos secundarios, gracias a un sistema educativo que cumplió, pese a lo que muchos piensan,  muy eficazmente sus objetivos al formar masas acríticas e ignorantes, pero haciéndoles creer que no lo son.

Y así pasaban los días en esta arcadia de utopía, paz, felicidad, dicha sin límites, apaciguamiento a raudales, pero por encima de todo de sonrisa permanente y buen rollito.

Un buen día se produjo una gran masacre en “X” y Napoleón no consideró necesario que se supiera la verdad, quizás porque él ya la conocía, y no pasó nada. Para evitarlo comenzó a amenazar la libertad de expresión y tampoco pasó nada. Otro día enterró, definitivamente, a Montesquieu y hubo jueces y fiscales que comenzaron a prevaricar y a retorcer la ley, y continuó sin pasar nada. En un momento dado, Napoleón comenzó a rendirse, por etapas, ante los malos e increíblemente no sólo siguió sin pasar nada, sino que los analfabetos secundarios se le adherían inquebran- tablemente  (como dijo Kant, el hombre obedecerá a toda serie de amos si es esclavo, pero si es libre obedecerá a la razón). Pero llegó un día en el que la prosperidad de la arcadia comenzó a declinar y entonces los risueños y felices analfabetos secundarios fueron conscientes de que no existía, ni libertad, ni justicia, ni solidaridad, ni paz y acudieron en manada a protestar ante Napoleón y éste les respondió, eso sí, con la mejor de sus ensayadas sonrisas: CIUDADANOS, TODOS SOMOS IGUALES, PERO ALGUNOS MAS QUE OTROS. Y entonces se dieron cuenta algunos, no todos, de que la arcadia era una vulgar dictadura.

Y colorín colorado este cuento no sólo no se ha acabado, sino que, lamentablemente, acaba de iniciarse. Como señaló Orwell, “cuando los liberales comienzan a tener miedo a la libertad y los intelectuales no vacilan en mancillar la inteligencia” a los todavía ciudadanos de “X” que quieran ser dignos de tal nombre, sólo les quedan dos opciones, tomar partido hasta mancharse o, simplemente, marcharse de “X”.

lunes, 11 de abril de 2011

HERMANO SÁNCHEZ PÉREZ


Con este encabezamiento no tengo ninguna intención de ser original, pues Thomas Mann, en 1939, se lo dirigió a un individuo tristemente famoso. Lo que deseo expresar es lo que, en mi opinión, está significando el ejercicio del poder del  Sr. Sánchez en los últimos años.

Vd. Sr. Sánchez es el típico representante del hombre-masa que alcanza el poder, y que Ortega y Gasset describió en La rebelión de las masas, e irrumpe en una sociedad de la que se sirve como si se tratara de su finca, sin conocer sus premisas extraordinariamente complejas ni, por tanto, sentir el menor respeto por ellas, pisoteando la democracia liberal y retorciendo  el  Derecho y la Ley “como sea”, cuando no se adaptan a sus intereses, o para ser más exacto, utilizándolas para destrozar la democracia, la separación de poderes, la Constitución y el Estado de Derecho. 

Vd. Sr. Sánchez, desprecia las libertades individuales, que son la base de la creación, del conocimiento y de todo lo que tenga que ver con la verdad, la libertad y la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. No sólo es Vd.  un  antiliberal, sino que además no cree en el socialismo y muchos menos en la socialdemocracia, pues no quiere elevar a las masas, instruirlas, acercarlas a la ciencia, la educación y el arte. Vd. tiene la convicción de que resulta más fácil adoctrinarlas, jugando con su sicología; es decir empleando la propaganda y la agitación en lugar de la educación –aunque Vd. no tiene en esto el mérito de ser el creador, sino su continuador, pues  el Sr. González, con su  escudero el Sr. Rubalcaba elaboraron la LOGSE y sentaron las bases para crear los futuros “analfabetos secundarios” como señaló Enzesberger- y por lo que parece, con la aprobación implícita de las masas que, en el fondo, sienten que la propaganda les es más familiar, moderna y progresista, que cualquier idea educativa.

Vd. desprecia el racionalismo porque es un mitómano, o algo mucho peor, y eso siempre trae como consecuencia el asilvestramiento ético para dar paso, con posterioridad, a la ingeniería social y, por tanto, tratando de eliminar la verdad, la libertad y la justicia y de las tres ideas la verdad es la que más odia de todas y la sustituye por el mito –los heroicos republicanos españoles de izquierdas que luchaban por “la libertad y la democracia”, etc., etc.

Vd. Sr. Sánchez denigra, humilla, desprecia y traiciona a las víctimas del terrorismo, desde Fernando VII no se ha llevado a cabo en España felonía mayor, negociando con sus asesinos y con los golpistas para conseguir, al precio que sea, continuar en el poder.

Presumo que Vd. se ha dedicado a la política desde muy joven, porque se dio cuenta, o quizás su familia, de que no servía para otra cosa, como la mayor parte de los que le rodean y, probablemente, de ahí le vienen sus complejos de inferioridad, el resentimiento y el  profundo afán de venganza del inútil, del vago y del incapaz de trabajo intelectual (por todos es sabido cómo hizo su tesis doctoral)  o profesional alguno. Vd. es el hermano idiota, en el sentido etimológico del término, de una familia pequeño burguesa  al que tenemos que mantener entre todos los españoles, mientras nos arruina moral, institucional y económicamente.