lunes, 6 de junio de 2016

El sentido de  la política es la libertad. La  política y la libertad son idénticas y donde no existe esta última tampoco hay espacio propiamente político. Es decir la política es un medio y la libertad su fin supremo. H.Arendt
 
Os ruego que me disculpéis, una vez más,  por mi insistencia en el mismo cantar que es el de intentar que tomemos conciencia  del momento transcendental en el que nos encontramos política e institucionalmente y que sino actuamos con decisión , cada uno en la medida de nuestras posibilidades, la libertad  y nuestras libertades individuales se verán afectadas, a corto/medio plazo,  de un modo radical debido, en mi opinión, a la debilidad de nuestras instituciones, a la falta de separación de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) y a la desigualdad de los ciudadanos ante la Ley.
 
La estrategia que, en mi opinión, está siguiendo Podemos es de manual y se basa, fundamentalmente, en las teorías de Gramsci (comunista), Malaparte (primero fascista y después comunista y, claro, jamás demócrata), Lenin y Laclau. Salvo éste último todos de alrededor del primer tercio del siglo pasado y, como sabéis, ninguno de ellos demócrata.
Uno de los graves problemas de España es la representación de la voluntad popular. Con el  sistema actual de sufragio periódico de listas cerradas y bloqueadas, el elector delega su voluntad política con el voto y la soberanía popular se desplaza a sus representantes. En realidad, se desplaza a los partidos políticos, que en Expaña no son  democráticos y por eso vemos perpetuarse las camarillas de los mismos en el poder, jugando a las sillas ministeriales. IU/Podemos como buen partido comunista, ya lo estamos viendo,  una vez tomado el poder será pura nomenklatura. Como sabéis a  P.Iglesias le interesan los ministerios "sociales", Defensa, Interior, TVE y Vicepresidencia del Gobierno (es decir el CNI, de quien depende).
 
Esa perversión existe por la pérdida del sentido comunitario, en nuestro país siempre dejó mucho que desear, que es la base implícita de la representación; en su lugar ahora se consulta a masas desconectadas, amorfas, fáciles de manipular,  como dice José Ortega y Gasset en La Rebelión de las Masas. La representación y la base social amorfa, promueven una clase de políticos profesionales que se constituye en una oligarquía que defiende por igual intereses propios o de particulares, en un clima de confusión irresponsable y en el que se mueven, como pez en el agua, los comunistas de IU/Podemos y los nacionalsocialistas, que son dos caras de la misma moneda pues son expertos en AGITPROP.
 
En el Estado moderno, las telecomunicaciones son el principal instrumento para orientar que  esa  opinión pública se  informe -en España más de un tercio de las personas lo hacen a través de la TV y debemos de tener en cuenta que, prácticamente, existe un duopolio-  y llevarla hacía los objetivos que se desean, al punto de que se convirtieron en importante arma de guerra. Arma para la guerra cultural y psicológica, la de desinformación y propaganda; cuyo último frente operativo son Internet y las redes sociales. Debemos recordar que Pablo Iglesias, prácticamente, no intervendrá en mítines sino en TV (Fidel Castro fue el primero en dar mítines en TV de hasta 12 horas, tampoco debemos de olvidar a Chaves en "aló presidente").
 
La estrategia es la de siempre: concentrar las fuerzas en el punto más sensible del adversario -mejor dicho enemigo pues ya Errejón, el "posibilista de Laclau", citó a Carl Schmitt el jurista e ideólogo del régimen de Hitler que habló de amigo/enemigo, no de adversario-  que en un Estado moderno son los servicios públicos y los medios de comunicación (en España ni que decir tiene que Podemos está volcado, como acabo de mencionar, en la TV y redes sociales).
 
Para evitar golpes de Estado por obra de minorías entrenadas, -debo mencionar que la idea que tenemos del golpe de Estado es el derrocamiento de un gobierno por las armas, pero ese procedimiento en la actualidad  ha quedado obsoleto-  los gobiernos en las democracias liberales deben:
 
 a) Tener  el respaldo de  ciudadanos organizados para neutralizar turbas mercenarias En España sólo existe en la extrema izquierda y una parte de la izquierda. Lo vimos durante 6 meses en la Puerta del Sol, amparados por un gobierno, en teoría, socialdemócrata.
 b) Mantener seguridad en los servicios públicos (electricidad, transporte, TV, radio,   teléfonos, agua, etc.). Quiero imaginar que existe.
 
 c) Tener medios para difundir la versión verdadera de la noticia. La mayor parte de las TVs están en manos de la izquierda sociológica, por lo que "la versión verdadera" ya se sabe de qué pie cojea.
 
 d) Vigilar las actividades en el país de asociaciones extranjeras. Espero que así sea.
 
 f)  Controlar  el ingreso de fondos del exterior para grupos nacionales. Podemos y sus dirigentes son financiados por una teocracia, Irán y una dictadura, Venezuela. Han salido hasta en los papeles de Panamá, 500 mil $ cobrados por Monedero del régimen de Chaves, etc. ¿El Gobierno ha tomado alguna medida? ¿Ha aplicado la Ley?.¿Por qué el Gobierno quiere "proteger" a Podemos?
 
Como dijo Nietzche: "La locura individual es cosa rara, pero en grupos, partidos, naciones y épocas, es la norma".  Espero que en España  nos volvamos, sólo, moderadamente locos.

4/6/16

miércoles, 20 de enero de 2016




LA IDEOLOGIA LIBERAL: UNA NECESIDAD
El pasado 19 de marzo se cumplió el 200 aniversario de la aprobación de la primera constitución liberal española, conocida como la Pepa, que contribuyeron a elaborar asturianos ilustres y que tanta influencia tuvo en las constituciones de los países hispanoamericanos.


Es el deseo de esta nueva publicación digital contribuir, en la medida de sus posibilidades, a difundir, en Asturias y en el resto de España, las ideas liberales e intentar contrarrestar, con la razón, el análisis y los hechos, los mitos, tabúes y manipulaciones interesadas que existen sobre las mismas.

Los antecedentes de las ideas liberales aparecen con Locke, filósofo, médico, economista, padre del empirismo moderno y filósofo de la libertad, en cuya obra de 1690, “Ensayo sobre el Gobierno civil” se encuentra su pensamiento de la propiedad como un derecho natural derivado del trabajo del hombre y, por tanto, por encima del Estado, que no puede disponer arbitrariamente de ella, como no puede disponer arbitrariamente del trabajo, fuente del valor y de toda propiedad. Influyó decisivamente en los clásicos ingleses y sentó las bases de las corrientes de pensamiento basadas en la teoría del derecho natural -que tan denostado está en la España actual por los positivistas situados, fundamentalmente, en la izquierda política- que un siglo más tarde imperarían en la economía política inglesa.

Los diputados que elaboraron la Pepa fueron influidos por las ideas que se acaban de citar y no por las de la Revolución francesa, como desde el socialismo vienen diciendo desde hace décadas en España. Se puede decir que desde esa época todas las fuerzas antiliberales se combinan contra todo lo que es liberal.

A título de ejemplo se puede decir que las doctrinas que guiaron a los sectores dirigentes en la Alemania de finales del XIX y principios del XX, no se oponían, como señaló Hayek, al socialismo en cuanto marxismo, sino a los elementos liberales contenidos en aquél: a su internacionalismo y su democracia y cuando se dieron cuenta que estos eran los obstáculos para alcanzar el socialismo, los socialistas de la izquierda se aproximaron más y más a los de la derecha y fue la unión de los anticapitalistas de la derecha y la izquierda lo que expulsó de Alemania a todo lo que era liberal. Lo que vino después, es por todos conocido. “Nosotros somos socialistas…, somos enemigos mortales del actual sistema económico capitalista…El Estado burgués ha llegado a su fin” (Goebbels). Puede verse el paralelismo con lo escrito por Lenin, a las pocas semanas de la conquista del Palacio de Invierno: “…la maldita sociedad capitalista, estos miembros cancerosos y putrefactos de la sociedad…esta plaga que el capitalismo ha dejado en herencia al socialismo”.

El liberalismo se resiste, por igual, a la uniformidad de un tirano o de una oligarquía o de una plutocracia o de los monopolios, es decir a la uniformidad de lo que Tocqueville llamaba “del despotismo democrático”. La única uniformidad e igualdad que admite y fomenta es la igualdad ante la ley y la igualdad de oportunidades.

Alguien dijo que los liberales no queremos vivir del prójimo, ni tampoco ser esclavos del prójimo. El liberalismo no se centra en la economía –como utiliza profusamente el socialismo a modo de desprestigio propagandístico- porque si no queremos meter la mano en el bolsillo del prójimo, no vamos a querer cogerles el cuerpo, puesto que la libertad es un todo indivisible.

Es característico de todas las ideologías totalitarias y autoritarias protestar siempre contra la justicia meramente formal y atacar la independencia de los jueces, a lo que el liberalismo siempre se ha opuesto. Me atrevería a decir, siguiendo a Hayek , que un eficaz Estado de Derecho, con separación real de poderes, es más importante que el contenido mismo de las normas, siempre que éstas se apliquen sin excepción y a todos por igual.

El Estado es cada vez más intervencionista, por lo que una utilización eficaz de la competencia, como principio de organización social, excluye ciertos tipos de interferencia coercitiva en nuestras vidas, tanto desde el punto de vista económico como social.

Por todo ello es preciso fortalecer, cada vez más, la democracia liberal en nuestra sociedad sofisticada y postindustrial, porque es esencial que el acceso a las diferentes actividades esté abierto a todos los ciudadanos en los mismos términos, comenzando por la educación y el conocimiento en libertad –que no por el adoctrinamiento-, que la Ley no tolere ningún intento de personas o grupos para restringir este acceso mediante poderes disfrazados y de este modo evitar a toda costa que nuevos Moussolini, de todo signo, digan nuevamente: “Fuimos los primeros en afirmar que conforme la civilización asume formas más complejas, más tiene que restringirse la libertad del individuo”.

Hoy, en España y en el resto de Europa, partimos de la base de dar por segura nuestra libertad y nuestras libertades individuales y quizás deberíamos retroceder en el tiempo y empaparnos en las obras de los grandes pensadores políticos de la época liberal, como Tocqueville, Lord Acton, o yendo aún más atrás, con Jovellanos, Constant o Burke, generaciones para los que la libertad era aún un problema y un valor que defender. Nosotros al darla por segura, no advertimos dónde amenaza el peligro, ni tenemos valor como individuos ni los políticos como nuestros representantes, para librarnos de las doctrinas y la propaganda que la comprometen. En mi opinión, este es uno de los signos de la sociedad relativista, nihilista y decadente en la que vivimos, puesto que como señaló Kant: “el hombre es libre si tiene que obedecer a las leyes y no a
las personas”.

Florencio Fernández
mayo, 2012