jueves, 18 de julio de 2024

EL PENSADOR DEL NUEVO ESTADO

 

Todo régimen totalitario siempre tiene uno o varios ideólogos que diseñan, estructuran y sientan las bases jurídicas, económicas y socio culturales de lo que será el nuevo estado dictatorial y que son, en general, sobre las que ejercerá su desempeño el futuro dictador.

 

Un prototipo de este ideólogo es Carl Schmitt, al que se cita mucho en los últimos tiempos. Fue un jurista alemán -al que le gustaba que le llamasen "El profesor de Derecho Constitucional del nuevo Reich"-; miembro del partido nacionalsocialista y creador del concepto político, amigo/enemigo. Con esta disyuntiva, quien no es amigo es enemigo; a este último hay que desarmarle, someterle, reducirle y liquidarle porque las “necesidades de la política” están por encima del individuo. Es muy importante señalar que este concepto también está en la esencia del comunismo y ha sido aplicado desde Stalin hasta Maduro, pasando por Fidel Castro.

 

Carl Schmitt es autor del conocido ensayo "El Fürher como el Guardián del Derecho", ejemplo claro de las bajezas producidas en el mundo académico alemán en los años 30 del siglo pasado. Schmitt, traicionó a todo el entorno que le ayudó a prosperar en su carrera académica y, sobre todo, a su colega Kelsen, judío, que, gracias a sus esfuerzos, logró ser profesor titular de la Universidad de Colonia y cuyas ideas sobre teoría política eran antagónicas a las de Schmitt. No tardó mucho este personaje en liderar la campaña para expulsar a Kelsen de la universidad.

 

Y esta introducción sobre Schmitt viene a la mente por una simple asociación de ideas. En España, desde que está en el poder el PSOE de Pedro Sánchez, se están aprobando leyes  al margen del Derecho, por mucho que proclamen el Gobierno y sus palmeros que son legales todas las leyes que aprueba el Parlamento -fundamentalmente gracias al papel que en el proceso legislativo corresponde al Congreso de los Diputados, y el paralelo intento de minimización del papel del Senado-, en el ejercicio de una supuesta “soberanía parlamentaria” -concepto antagónico a la soberanía nacional constitucionalmente establecida en España-; esto es, que están sometidas al Derecho, aun cuando infringen sus más elementales límites formales y materiales, incluso la propia Norma Fundamental, la Constitución. Sólo les falta decir, al igual que Schmitt, que el líder es fuente de Derecho.  El profesor Aragón Reyes ha manifestado, con acierto, que la soberanía nacional reside, exclusivamente, en el pueblo español, del que emanan todos los poderes del Estado; así lo dispone el artículo 1.2 de la Constitución. Por ello, los poderes públicos -por supuesto, el Parlamento y el Gobierno- están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico. Como dicen los británicos: Parliament under Law and Goverment under Law.

 

Soy un convencido de que la historia se repite y que lo único que hace es adaptarse a los tiempos. En la época del nacionalsocialismo alemán o en la Cuba y Venezuela actuales, la persecución implacable de los enemigos políticos se convirtió para el Gobierno y para la "justicia", en manos de aquél, en una cuestión de propia supervivencia. El KGB decía: dadme un nombre, ya buscaremos las pruebas.

 

No es novedad manifestar que España camina hacia la quiebra del principio de separación de poderes y que desde que el PSOE, con Pedro Sánchez a la cabeza, alcanzó el poder, la degradación institucional y la vulneración del Estado de Derecho avanzan a toda velocidad. La pregunta que creo debemos hacernos es la siguiente: ¿es Pedro Sánchez el ideólogo? En mi opinión, no, dado que no tiene conocimientos ni capacidad intelectual para ello. Es, simplemente, su brazo ejecutor. Puestos a elucubrar, se me ocurren varios nombres que podrían ser el Carl Schmitt español y creo que el Presidente del Tribunal Constitucional (TC) podría ser uno de ellos, claro está, a gran distancia intelectual de Schmitt. Si el Presidente del TC, al igual que el resto de los magistrados, fuese independiente y cumpliese estrictamente con sus competencias, la destrucción del Estado de Derecho en España no podría llevarse a cabo y, por ejemplo, la Ley de Amnistía, entre otras, sería declarada inconstitucional.

 

El TC no es un órgano integrado en el Poder Judicial y, desde luego, entre sus competencias no está la de actuar como tribunal de casación, estableciendo los hechos y valorando las pruebas, llegando a anular bajo estos fundamentos sentencias del Tribunal Supremo como, por ejemplo,  la sentencia de los EREs; caso, en el que,además, determinados magistrados del TC deberían haberse abstenido en la votación por haber sido altos cargos de la Junta de Andalucía cuando se produjeron los hechos y generaron sus indeseables consecuencias -hasta una magistrada del TC fue, en su momento, condecorada por uno de los condenados-.

 

Los juristas, y yo no lo soy, dicen que siempre nos queda el Tribunal de Justicia de la Unión Europea para salvar nuestro Estado de Derecho, que queda tan maltrecho por disposiciones como la Ley de Amnistía. Puede ser cierto, pero soy muy escéptico al respecto, al menos, en lo que se refiere a la aplicación de las sentencias de aquél en España, por no decir del tiempo que tardarían en dictarlas, lo que resulta letal dada la velocidad del auto golpe de estado y la desaparición de nuestras libertades individuales. El último caso conocido ha sido la "retención", durante 11 horas, en una comisaría de policía de unas becarias mejicanas, que fueron coaccionadas para que declarasen hechos que no eran ciertos contra el empresario -no afín a la imposición política- del espectáculo en el que participaban y a las que no se les permitió tener asistencia letrada, y que, finalmente, en lugar de testificar en contra de aquél, parece que terminaron interponiendo una denuncia contra la policía.

 

Estamos viendo con estupor, las presiones, infundios, acusaciones veladas de prevaricación por parte de miembros del Gobierno, algunos de ellos jueces de Carrera. Eso sí que puede denominarse auténtica "máquina del fango" contra los jueces que no sentencian en la línea que aquél desea; por ejemplo, los que están instruyendo casos que afectan a la familia del Presidente del Gobierno o a los golpistas independentistas catalanes.

 

El Presidente del Gobierno español está inmerso en una clásica campaña marxista de agitación y propaganda tendente a eliminar cualquier oposición o control, entre otros, respecto de los medios de información no afines, que simplemente informan y cumplen la función que les es propia de divulgación de noticias sobre las investigaciones de los tribunales, así como en relación con los jueces que instruyen los referidos casos, utilizando contra todos ellos expresiones como "fango", "bulos", "fachosfera", "seudo medios", etc.,etc. Es decir, aplica lo que en psicología se denomina proyección, acusando a los demás -"enemigos", Carl Schmitt, dixit- de lo que él hace.

 

En 1933 el profesor Kern publicó la obra titulada, "Los límites de la independencia del Poder Judicial" y, entre otras cosas, decía lo siguiente: “En principio, el estado liberal prescribía que todas las decisiones relativas a la libertad del individuo y el poder de castigar debían ser tomadas por un poder judicial independiente. Ambos principios han sido abandonados en gran medida hoy en día. Desde el Decreto del 28 de febrero de 1933 (incendio del Reichstag), las decisiones referentes a la libertad de un individuo tienden a ser tomadas por la policía, fundamentalmente bajo la forma de detención preventiva, una privación de libertad sin prerrequisitos legales ni límite en el tiempo. sobre bases no sujetas a verificación por parte de un juez". Los nacionalsocialistas no se molestaron en formular acusación formal contra la mayoría de sus enemigos políticos, sino que simplemente los sometían a esa "detención preventiva", lo que quiere decir que los enviaban a cualquiera de los numerosos campos de concentración. En Cuba y Venezuela, 90 años después, hacen exactamente lo mismo, como regímenes totalitarios socialistas-comunistas. El Gobierno español es afín a estas ideologías, por lo que la mayoría de los medios de comunicación y asociaciones de la prensa no dicen ni "pío" porque ya reciben de nuestros impuestos abundante “alpiste”; además, existe la llamada "pena de telediario" y la "cancelación política y civil".

 

Para finalizar, en estos tiempos convulsos que nos ha tocado vivir, con  la ausencia de  principios éticos, de independencia intelectual y de espíritu crítico, con  ataques furibundos por parte de los socialistas de todos los partidos, que diría Hayek, al esfuerzo individual, la iniciativa privada y a la lucha por la libertad y las libertades individuales, por personas, jerarcas,  oscuros burócratas e instituciones sumisas a la tiranía del poder y que se benefician del mismo, nada mejor, en mi opinión, que recordar lo que dijo La Boétie, en su discurso de La Servidumbre  Voluntaria: "No es necesario enfrentarse al tirano. Lo que hay que hacer es eliminar los cimientos de la tiranía. La tiranía no descansa sobre la fuerza sino sobre la sumisión. Para deshacerse de la tiranía, las personas deben detener su servidumbre voluntaria. No es el tirano quien se coloca en su posición y se queda en él. Son las personas las que alimentan al monstruo.La gente debería dejar de ofrecer sacrificios, devoción e idolatría y el tirano caerá solo".

13/7/2023