Todo régimen totalitario
siempre tiene uno o varios ideólogos que diseñan, estructuran y sientan las
bases jurídicas, económicas y socio culturales de lo que será el nuevo estado dictatorial y que son, en general, sobre
las que ejercerá su desempeño el futuro dictador.
Un prototipo de este
ideólogo es Carl Schmitt, al que se cita mucho en los últimos tiempos. Fue
un jurista alemán -al que le gustaba que le llamasen "El profesor de Derecho Constitucional del nuevo Reich"-; miembro del partido
nacionalsocialista y creador del concepto político, amigo/enemigo. Con
esta disyuntiva, quien no es amigo es enemigo; a este último hay que
desarmarle, someterle, reducirle y liquidarle porque las “necesidades de la
política” están por encima del individuo. Es muy importante señalar que este
concepto también está en la esencia del comunismo y ha sido aplicado desde
Stalin hasta Maduro, pasando por Fidel Castro.
Carl Schmitt es autor del
conocido ensayo "El Fürher como el Guardián del Derecho",
ejemplo claro de las bajezas producidas en el mundo académico alemán en los
años 30 del siglo pasado. Schmitt, traicionó a todo el entorno que le
ayudó a prosperar en su carrera académica y, sobre todo, a su colega Kelsen, judío,
que, gracias a sus esfuerzos, logró ser profesor titular de la Universidad de
Colonia y cuyas ideas sobre teoría política eran antagónicas a las de Schmitt.
No tardó mucho este personaje en liderar la campaña para expulsar a Kelsen de
la universidad.
Y esta introducción sobre
Schmitt viene a la mente por una simple asociación de ideas. En España, desde
que está en el poder el PSOE de Pedro Sánchez, se están aprobando leyes al margen del
Derecho, por mucho que proclamen el Gobierno y sus palmeros que son legales
todas las leyes que aprueba el Parlamento -fundamentalmente gracias al papel
que en el proceso legislativo corresponde al Congreso de los Diputados, y el
paralelo intento de minimización del papel del Senado-, en el ejercicio de una supuesta “soberanía parlamentaria”
-concepto antagónico a la soberanía nacional constitucionalmente establecida en
España-; esto es, que están sometidas al Derecho, aun cuando infringen sus más
elementales límites formales y materiales, incluso la propia Norma Fundamental,
la Constitución. Sólo les falta decir, al igual que Schmitt, que el líder es
fuente de Derecho. El profesor Aragón Reyes ha manifestado, con
acierto, que la soberanía nacional reside, exclusivamente, en el pueblo
español, del que emanan todos los poderes del Estado; así lo dispone el artículo 1.2 de la Constitución. Por ello, los poderes públicos -por supuesto, el Parlamento y el Gobierno-
están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico. Como dicen los
británicos: Parliament under Law and Goverment under Law.
Soy
un convencido de que la historia se repite y que lo único que hace es adaptarse
a los tiempos. En la época del nacionalsocialismo alemán o en la Cuba y
Venezuela actuales, la persecución implacable de los enemigos políticos se
convirtió para el Gobierno y para la "justicia", en manos de aquél, en
una cuestión de propia supervivencia. El KGB decía: dadme un nombre, ya
buscaremos las pruebas.
No
es novedad manifestar que España camina hacia la quiebra del principio de separación de poderes y que
desde que el PSOE, con Pedro Sánchez a la cabeza, alcanzó el poder, la
degradación institucional y la vulneración del Estado de Derecho avanzan a toda
velocidad. La pregunta que creo debemos hacernos es la siguiente: ¿es Pedro
Sánchez el ideólogo? En mi opinión, no, dado que no tiene conocimientos ni
capacidad intelectual para ello. Es, simplemente, su brazo ejecutor. Puestos a
elucubrar, se me ocurren varios nombres que podrían ser el Carl Schmitt español
y creo que el Presidente del Tribunal Constitucional (TC) podría ser uno de
ellos, claro está, a gran distancia intelectual de Schmitt. Si el
Presidente del TC, al igual que el resto de los magistrados, fuese
independiente y cumpliese estrictamente con sus competencias, la destrucción
del Estado de Derecho en España no podría llevarse a cabo y, por ejemplo, la
Ley de Amnistía, entre otras, sería declarada inconstitucional.
El
TC no es un órgano integrado en el Poder Judicial y, desde luego, entre sus competencias
no está la de actuar como tribunal de casación, estableciendo los hechos y
valorando las pruebas, llegando a anular bajo estos fundamentos sentencias del
Tribunal Supremo como, por ejemplo, la sentencia de los EREs; caso, en el que,además, determinados magistrados
del TC deberían haberse abstenido en la votación por haber sido altos cargos de
la Junta de Andalucía cuando se produjeron los hechos y generaron sus
indeseables consecuencias -hasta una magistrada del TC fue, en su momento,
condecorada por uno de los condenados-.
Los
juristas, y yo no lo soy, dicen que siempre nos queda el Tribunal de Justicia
de la Unión Europea para salvar nuestro Estado de Derecho, que queda tan
maltrecho por disposiciones como la Ley de Amnistía. Puede ser cierto, pero soy
muy escéptico al respecto, al menos, en lo que se refiere a la aplicación de las
sentencias de aquél en España, por no decir del tiempo que tardarían
en dictarlas, lo que resulta letal dada la velocidad del auto golpe de
estado y la desaparición de nuestras libertades individuales. El último caso
conocido ha sido la "retención", durante 11 horas, en una comisaría
de policía de unas becarias mejicanas, que fueron coaccionadas para que
declarasen hechos que no eran ciertos contra el empresario -no afín a la
imposición política- del espectáculo en el que participaban y a las que no se
les permitió tener asistencia letrada, y que, finalmente, en lugar de
testificar en contra de aquél, parece que terminaron interponiendo una denuncia
contra la policía.
Estamos
viendo con estupor, las presiones, infundios, acusaciones veladas de
prevaricación por parte de miembros del Gobierno, algunos de ellos jueces de Carrera. Eso
sí que puede denominarse auténtica "máquina del fango" contra los
jueces que no sentencian en la línea que aquél desea; por ejemplo, los que
están instruyendo casos que afectan a la familia del Presidente del Gobierno o
a los golpistas independentistas catalanes.
El
Presidente del Gobierno español está inmerso en una clásica campaña marxista de
agitación y propaganda tendente a eliminar cualquier oposición o control, entre
otros, respecto de los medios de información no afines, que simplemente
informan y cumplen la función que les es propia de divulgación de noticias
sobre las investigaciones de los tribunales, así como en relación con los
jueces que instruyen los referidos casos, utilizando contra todos ellos expresiones
como "fango", "bulos", "fachosfera", "seudo medios",
etc.,etc. Es decir, aplica lo que en psicología se denomina proyección, acusando
a los demás -"enemigos", Carl Schmitt, dixit- de lo que él
hace.
En
1933 el profesor Kern publicó la obra titulada, "Los límites de la
independencia del Poder Judicial" y, entre otras cosas, decía lo
siguiente: “En principio, el estado liberal prescribía que todas las decisiones
relativas a la libertad del individuo y el poder de castigar debían ser tomadas
por un poder judicial independiente. Ambos principios han sido abandonados en
gran medida hoy en día. Desde el Decreto del 28 de febrero de 1933
(incendio del Reichstag), las decisiones referentes a la libertad de un individuo
tienden a ser tomadas por la policía, fundamentalmente bajo la forma de detención
preventiva, una privación de libertad sin prerrequisitos legales ni límite
en el tiempo. sobre bases no sujetas a verificación por parte de un juez".
Los nacionalsocialistas no se molestaron en formular acusación formal contra la
mayoría de sus enemigos políticos, sino que simplemente los sometían a esa
"detención preventiva", lo que quiere decir que los enviaban a
cualquiera de los numerosos campos de concentración. En Cuba y Venezuela, 90
años después, hacen exactamente lo mismo, como regímenes totalitarios
socialistas-comunistas. El Gobierno español es afín a estas ideologías, por
lo que la mayoría de los medios de comunicación y asociaciones de la prensa no
dicen ni "pío" porque ya reciben de nuestros impuestos abundante “alpiste”;
además, existe la llamada "pena de telediario" y la "cancelación
política y civil".
Para
finalizar, en estos tiempos convulsos que nos ha tocado vivir, con la ausencia
de principios éticos, de independencia intelectual y de espíritu crítico,
con ataques furibundos por parte de los socialistas de todos los
partidos, que diría Hayek, al esfuerzo individual, la iniciativa privada y a la
lucha por la libertad y las libertades individuales, por personas, jerarcas,
oscuros burócratas e instituciones sumisas a la tiranía del poder y que
se benefician del mismo, nada mejor, en mi opinión, que recordar lo que dijo La
Boétie, en su discurso de La Servidumbre Voluntaria: "No es
necesario enfrentarse al tirano. Lo que hay que hacer es eliminar los cimientos
de la tiranía. La tiranía no descansa sobre la fuerza sino sobre la sumisión.
Para deshacerse de la tiranía, las personas deben detener su servidumbre
voluntaria. No es el tirano quien se coloca en su posición y se queda en él.
Son las personas las que alimentan al monstruo.La gente debería dejar de ofrecer sacrificios, devoción e idolatría y el tirano caerá solo".
13/7/2023
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