LA NUEVA REALIDAD
Las grandes catástrofes que hunden pueblos y continentes se anuncia poco a poco, por la pueta de atrás. Vuillard
El día que escuché al "cum fraude" Sánchez utilizar, por primera vez, la frase la nueva realidad para referirse, en teoría, a lo que nos espera (¿en lo sanitario, político, económico, jurídico, social, a nuestras libertades o a todo ello en su conjunto?) después del desconfinamiento, me quedé muy preocupado porque no sólo no lo aclaró sino que lo dejó sin definir y ya comienzan a emplearla como muletilla en las ruedas de prensa.
Las palabras siempre tienen diferentes acepciones en función de lo que deseemos comunicar.
En los regímenes totalitarios la propaganda, que no información, y la censura son algunas de las herramientas que utilizan para manipular, desinformar, prohibir y engañar a la población, para ir moldeando, progresivamente, nuestra manera de pensar y de percibir la realidad. Por tanto, ¿para qué fin nos quiere ir "mentalizando" o "adoctrinando" este Gobierno?
Las dictaduras siempre han empleado un lenguaje eufemístico y grandilocuente para deformar y ocultar la realidad y que ésta no parezca negativa o pesimista. Pondré varios ejemplos. En la Cuba comunista se llamó período especial a una mayor racionamiento de los alimentos de lo que ya sufrían los cubanos desde hacía décadas; en la Alemania nacional socialista, se llamó solución final a la decisión de exterminar a la totalidad de los judíos de Europa (V.Kemplerer escribió un libro, al respecto, titulado: El lenguaje del Tercer Reich); durante la crisis económica del gobierno de Zapatero, jamás utilizaron la palabra crisis y en vez de hablar de decrecimiento económico, emplearon el eufemismo crecimiento negativo, lo cual era una contradicción en sí misma.
Laclau, una mezcla de peronista y marxista (dos caras de la misma moneda) y maestro de Errejón, acuñó la expresión significante vacío, que podríamos definir como un concepto ambiguo y amplio que no significa nada pero que, en el discurso político, puede asociarse a otros conceptos y los complementa. Hablar de tierra, puede asociarse a trabajo, techo, alimento, raíces, etc.
Me meto en mi "amigo" Google y escribo "la nueva realidad" y cual no será mi sorpresa al ver que aparecen varias entradas y la mayoría hablando, nada menos, que de la física cuántica y referidas a que, parece ser, que se han llevado a cabo algunos experimentos en los que se comprobó, por primera vez, que a nivel cuántico no existen los "hechos objetivos" y que la realidad cuántica depende de quién la mire. Muy bien o muy mal, porque no tengo ni idea de física cuántica.
Hay una entrada de la OMS, en la que habla de "una nueva realidad", pues creen que el covid 19 no desaparecerá.
Y, por último, aparece una entrada, opino que muy interesante, pues me ha ayudado mucho a comprender lo que creo que quiso decir Sánchez. Resulta que, en 2013, un filósofo catalán, llamado Jordi Pigem, aprovechando que el Pisuerga cuántico pasaba por Barcelona, publicó un librito titulado: "lA NUEVA REALIDAD: Del economicismo a la conciencia cuántica". La sinopsis que hacen del mismo, atentos, establece, entre otras cosas, que "se está derrumbando un mundo obsoleto que pone el dinero por delante de las personas y las abstracciones por delante de la vida y esa nueva realidad se entiende mejor con el lenguaje de la imaginación, la creatividad y el corazón que con las leyes, fórmulas y conceptos", es decir, la ciencia sin rigor científico ni contrastación empírica y el Derecho, sin principios, normas o reglamentos, para que pueda ser aplicado su uso alternativo por los que van a imponernos esa "nueva realidad".
No sé a vosotros, pacientes lectores, pero a mí me ha quedado muy claro lo que significa esa "nueva realidad": Dictadura y liberticidio.
No quiero ser mal pensado, pero ¿habrá caído el librito citado en manos del propagandista Redondo y del bolchevique Iglesias?
Los que ya somo un poco talludos, como decía Caro Baroja, recordamos la frase que apareció escrita en las calles de París en la llamada revolución de Mayo de 1968: la imaginación al poder. En fin, una vez más, vino viejo marxista en odres nuevos "populistas" (otro eufemismo y significante vacío para no decir que son comunistas y que todos los periodistas recitan como papagallos).
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